7 hábitos saludables para padres

Atrévete a ponerlos en práctica

 

Quizá no existe la fórmula mágica para educar en el entorno digital. Pero sí creemos que estos 7 hábitos, recomendados por el Centro de Seguridad en Internet para menores de edad en España, pueden ayudar a los padres a promover un uso más saludable de la tecnología.

  1. Sé el mejor ejemplo para tus hijos. Antes de poner normas, piensa que tú también estás obligado a cumplirlas y sé coherente. Dicen que educar con el ejemplo no es una manera de educar, es la única.
  1. No demonices las tecnologías. Tu hijo las necesita para su desarrollo personal y profesional. Es más útil centrarse en consensuar criterios, y sensibilizar de los riesgos y posibles consecuencias de los comportamientos inadecuados.
  1. Elige contenidos apropiados para su edad. Ayúdale a descubrir sitios que promuevan el aprendizaje y la creatividad. Algunos contenidos de Internet pueden ser perjudiciales para su educación y desarrollo. Por este motivo, a edades tempranas pueden resultar de utilidad las herramientas de control parental para monitorizar y controlar los contenidos a los que accede tu hijo.
  1. Preocúpate de conocer el entorno y la tecnología. No hace falta ser un experto, pero es recomendable que te formes en la medida de lo posible. Ten en cuenta que si tu hijo percibe tu desconocimiento del medio difícilmente querrá que le acompañes en la exploración de Internet, además de no tomar en serio tus recomendaciones.
  1. Interésate por lo que hace online, comparte actividades y fomenta el diálogo. Conoce las amistades en la Red de tus hijos, las aplicaciones que utilizan y sus intereses. Fomenta el intercambio de conocimientos y experiencias sobre Internet. De esta manera encontrarán menos dificultades a la hora de contarte sus dudas y preocupaciones.
  2. Ayúdales a pensar críticamente sobre lo que encuentran en Internet. Ellos necesitan entender que no todo lo que ven en Internet es cierto. Se puede confiar en la Web, pero no se debe ser ingenuo. Enséñales a desconfiar de las apariencias y a contrastar la información.
  3. Asegúrate de que se siente cómodo pidiéndote ayuda. Evita la sobrerreacción y el juicio rápido. Si tu hijo cree que se meterá en problemas al hablarte de algún comportamiento inadecuado, o que perderá algún privilegio (como el acceso a Internet o el teléfono móvil) será más reticente para solicitar tu ayuda. Y eso puede provocar que intente resolverlo por sí mismo, acrecentando así el problema.