Entrevistamos a Janell Burley Hofmann

Escritora y autora del libro IRules

 

“Los padres debemos aceptar la tecnología, marcar unos límites y promover una comunicación abierta con nuestros hijos”

Regaló a su hijo mayor su primer iPhone acompañado de un contrato que tenía que aceptar. Consciente de que el uso de estos dispositivos encierran ciertos riesgos y exigen también responsabilidades, Janell Burley Hofmann ideó 18 reglas (IRules) para su uso: “Es mi teléfono. Yo lo compré”, “yo siempre sabré la contraseña”, “si suena, cógelo”…

Como defensora de un movimiento que pretende educar en el uso responsable de las nuevas tecnologías dentro la familia, esta madre norteamericana de cinco hijos marcó unas pautas de uso a su hijo que, como ella misma reconoce: “También le servirán para su propia vida”.

Dos años más tarde, viendo el éxito de su contrato, Janell lanzó su propio libro titulado IRules, para explicar su propia experiencia y animar a otros padres a ponerlo en práctica.

¿Cuál es el principal rasgo que distingue a los padres de los nativos digitales?

Como padres, el principal rasgo que nos diferencia de nuestros hijos es la actitud que tenemos frente a la tecnología: nos da miedo. Debemos cambiar este sentimiento e imitar a nuestros hijos aprendiendo de ella y adaptándola a nuestra vida.

¿Cuál es la mayor preocupación con la que se topan los padres cuando habla con ellos sobre tecnología?

La mayoría de los padres solo quieren tener la tranquilidad de que las pantallas no privarán a su hijo de un desarrollo saludable físico, social y emocional. Todos queremos educar niños sanos, íntegros y bien predispuestos hacia su madurez. Ese es el verdadero sentimiento que hay detrás de cada uno de sus miedos.

Hay padres que prohíben a sus hijos el uso de smartphones, ¿qué piensa de este tipo de medidas?

Si nos resistimos y no encontramos una forma de integrarla en nuestras vidas de una forma saludable siempre será un punto de lucha en nuestros hogares. Debemos encontrar la manera de que sea un medio que nos sirva tanto a nosotros, como a nuestra familia.

Después de su experiencia con sus cinco hijos, ¿existe una edad ideal para tener un smartphone?

No creo que haya una edad perfecta, pero empiezo a considerarlo necesario a partir de la Educación Secundaria. Antes de darle su primer smartphone, me suelo hacer unas preguntas previamente: ¿cómo son sus notas?, ¿le está costando el colegio?, ¿ayudan en casa?, ¿tienen relaciones sociales saludables fuera de las pantallas?, ¿son activos, juegan y salen fuera?, ¿qué relación tienen con las otras tecnologías y cómo afectan estas en sus vidas?

Cuatro años después de haber creado su primer contrato de IPhone, ¿incluiría ahora alguna cláusula más?

No añadiría ninguna más. Pero sí, ahora más que nunca, estoy convencida de la importancia de establecer unos límites y unos ratos sin las pantallas. Lo considero fundamental para la salud y el bienestar de todos.

Muchos adolescentes piden un smartphone a sus padres para jugar. El año pasado hemos visto como las calles se abarrotaban de gente por juegos como PokemonGO, ¿hasta qué punto es bueno?, ¿están confundiendo un móvil con una videoconsola?

Como en todo, puede suponer beneficios y también retos. Si se usa para estar al aire libre, para compartir tiempo con la familia o amigos o para divertirse, siempre es una buena idea.

Y para finalizar: ¿tenemos los padres alguna asignatura pendiente con la tecnología?

Sí, tenemos que adquirir fluidez digital y trabajar para entenderla e incrementar nuestra alfabetización mediática. Para ello, debemos aceptarla, marcar unos límites y promover una comunicación abierta con nuestros hijos sobre ella.

Gracias a la entrevista con Janell Burley, hemos preparado una adaptación de su contrato que puedes descargar aquí:

 

Contrato de padres a hijos antes de darle su primer móvil (adaptación)
195.16 kB | application/pdf