¿Por qué tenemos ansiedad incluso en verano?

Para conocer la respuesta hablamos con la psiquiatra Marian Rojas.

 

Seguimos intentando encontrar las claves para hacer de éste #ElVeranoDeTuVida. En el segundo podcast de Empantallados, en colaboración con El País Retina, queremos lanzar una pregunta que nos ronda la cabeza: ¿Por qué tenemos ansiedad incluso en verano? Para conocer la respuesta hablamos con la psiquiatra Marian Rojas.

Escucha la entrevista completa en:

En esta conversación hablamos del fenómeno, ya abordado por diversos estudios, por el que la presión social de tener que pasarlo bien en verano provoca ansiedad. Marian Rojas trabaja en el Instituto Español de Investigaciones Psiquiátricas y es la impulsora de iLussio, compañía enfocada en la gestión de las emociones en el ámbito de la empresa. Además es la autora del libro “Cómo hacer que te pasen cosas buenas”, uno de los bestsellers de este año.

A partir de esta entrevista te adelantamos las principales claves de esta conversación:

 

¿Por qué nos cuesta desconectar en verano?

El cerebro tiene una dificultad para desconectar por el ritmo frenético y estresante que llevamos en nuestro día día. Dejar de hacer nuestras tareas cotidianas, rutinas y trabajos, nos produce una sensación de vacío. Nos preguntamos qué vamos a hacer sin esas cosas, cómo llenaremos nuestros días…

La cronopatía (enfermedad del tiempo) es una forma de vivir en la vida en la que nuestro día está completo de actividades. Vivimos constantemente en este estado de angustia y estrés, por eso, en el momento en el que de verdad hay que frenar, nos cuesta mucho conseguirlo. Algunos a esto lo han llamado la enfermedad del ocio. Esto puede provocar dos cosas durante las vacaciones:

  • Enfermar a nivel físico: porque el sistema inmunológico, al dejar de trabajar, vive un gran desequilibrio. Es decir, cuando tenemos estrés, la hormona del cortisol está elevada y activa el sistema para poder hacer frente a todo lo que nos sucede. Cuando frenamos de golpe, el cortisol y la adrenalina se descompensan. Además en vacaciones nos fijamos más en los síntomas de nuestro malestar, algo de lo que no somos tan conscientes en nuestro día a día.
  • Ansiedad: no solo se produce en vacaciones. Hay mucha gente que cuando llega el fin de semana no se encuentra bien (especialmente el domingo por la tarde) y sufre ansiedad. Prefieren pensar en el lunes porque se sienten más cómodos en el barullo de la vida frenética que en el descanso del fin de semana.

 

Pautas para adaptar nuestro cerebro al parón de las vacaciones:
  • No idealices el periodo de vacaciones: las vacaciones hay que planificarlas pero también hay que ser realistas con ellas. En este periodo se convive con familiares que durante el año vemos menos: a veces esto puede producir que se creen más roces con la pareja, los hijos, suegros, cuñados, etc. ¡Es algo normal!
  • No traslades tu estrés a las vacaciones: tendemos a hacer un exceso de actividades y eso nos altera. La sobreplanificación puede ser un peligro.
    Planifícate bien económicamente: pregúntate cuánto te quieres gastar y cuánto dinero te puedes gastar… Las vacaciones no pueden convertirse en un cargo de conciencia debido al gasto que conllevan.
  • Cuidado con la autoexigencia: en verano queremos tener experiencias vibrantes y especiales. Durante las vacaciones en realidad lo que hay que hacer es recuperarse del año, leer, conocer personas, reírse, tomar el sol, hacer ejercicio. A veces la autoexigencia de sentir demasiadas cosas positivas se puede volver en tu contra. Las redes sociales no ayudan porque todo el mundo va contando lo que hace y parece que sus vacaciones siempre son mejores que las tuyas, algo que puede producir ansiedad.
  • Ábrete a nuevas experiencias: conecta con la naturaleza. También pregúntate qué actividades te gusta hacer, y hazlas. Es una gran vitamina para el cerebro.

 

¿Es importante la ubicación de nuestras vacaciones?

En realidad lo más importante es conocerse bien a sí mismo. Hay personas que disfrutan rodeados de muchas personas, y otras que necesitan soledad para estar a gusto. Para planificar las vacaciones, es muy importante conocerse. No hay nada peor que verse en circunstancias donde uno sufre en vez de disfrutar de las vacaciones.

 

El miedo a no tener planes y al aburrimiento.
  • La soledad da miedo: la sensación de sentirse solo, de vivir una situación de aislamiento, mientras todo el mundo tiene un plan apasionante, es terrible. Una cosa es la soledad buscada, y otra es la impuesta por la falta de planes. Es muy importante planificar con tiempo las vacaciones porque la soledad te puede llevar a la tristeza.
  • ¡Abúrrete un poco! ¡No pasa nada! Ningún genio ha descubierto nada grande en un momento de estrés frenético. Por tanto, no es malo aburrirse. Es en la paz, en la serenidad, e incluso en el aburrimiento cuando surge la creatividad. Es el momento en el que uno frena cuando surge el asombro, la capacidad de entender, y de hacerse preguntas.Nunca vas a conectar con tu interior cuando el exterior es totalmente frenético. Por eso parte del aburrimiento consiste en desconectar de la pantalla, ya que estas se consultan en momentos de estrés, de aburrimiento o cuando nos sentimos solos.

Es importante no vivir las vacaciones a través de la pantalla, los filtros y las vidas de otras personas. ¡Ánimo con el reto!